jueves, 2 de mayo de 2013

Sentimientos.

Lo característico de los seres vivos es la sensibilidad, la percepción, esa capacidad para que, por medio de los sentidos, podamos conocer el mundo que nos rodea. Estos sentidos nos proporcionan, a su vez, sentimientos, sensaciones provocadas por un acontecimiento.

Estos sentimientos son los que, a los seres humanos, nos condicionan. Las emociones que sentimos al ver un atardecer, a un niño, o al ser al que amas. Estos sentimientos nos hacen ser como somos, ser personas más alegres o más tristes. Nos hacen ver el mundo de diferentes maneras, e incluso la forma en la que nos vemos a nosotros mismos.

Ser capaz de compartir estos sentimientos que son tan intrínsecos a uno mismo es una capacidad que no todas las personas tenemos.

¿Alguna vez no habéis pensado en lo difícil que es decirle a alguien lo que pensamos o sentimos por ella? Es así de difícil.

Muchas personas me han dicho que probablemente solo haya que tener valor para hacerlo, que no es nada del otro mundo expresar los sentimientos, que hay que dejarlos salir. Pero yo os digo ¿De verdad creéis que es tan fácil?

Siempre me ha costado explicar lo difícil que para algunos de nosotros es contarle a un amigo, por muy cercano que sea, nuestro sentimientos. Pueden estos llegar a evocar un sentimiento de tristeza tal que ni te permita comunicarlo. No es posible.

A otras personas les resulta mucho más fácil contarle a los demás lo que sienten y no necesariamente a sus amigos más cercanos.

Pero me pregunto yo ¿qué podemos hacer con aquellos que no pueden dejar fluir sus sentimientos?
Hay cosas que es mejor no contarlas y cosas que si no se cuentan pueden hundirnos. 

Es así. Tan simple como eso.



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