¿Qué es la libertad? Esta es una pregunta que hoy en día nos hacemos constantemente. Su definición dice que la libertad es el poder que tiene el ser humano para poder obrar según su propia voluntad, por lo que es responsable de sus actos.
Pero, ¿vivimos de acuerdo a la
libertad? o ¿creemos que vivimos de acuerdo a la libertad? Muchas veces podemos
pensar que somos nosotros realmente libres para tomar nuestras propias
decisiones, aunque esta situación no se da del todo en la sociedad actual en la
que vivimos. Podría decir que una de las acepciones de la palabra libertad
también está referida a la libertad de expresión y de información. ¿vivimos en
una sociedad donde información y expresión van de la mano de la libertad o
estos dos casos se nos dan con "cuentagotas"?
Lamentablemente, a mi parecer,
estamos más en el segundo estado que en el primero. La información que nos
llega de los medios de comunicación está tergiversada, nos cuentan una cosa que
puede ser otra totalmente diferente, enmascaran la información para hacernos
creer que todo va a ir a mejor, aunque esté muy claro hacia donde va la
situación actual del país. Sin desviarme, continúo con la expresión; tampoco
veo que haya libertad de expresión tal que cada uno pueda decir lo que piensa.
No permiten que la gente se manifieste, que salgan a la calle, minimizan las
movilizaciones con cifras ínfimas y
estamos constantemente controlados a través de cualquier tipo de
medio (televisión, periódicos, plataformas digitales, redes sociales...) todo
ello para que nos puedan tener encerrados en un mundo que, aunque real pueda
parecer, se cae a pedazos dejando ver entremedias que fuera todo es muy
diferente de lo que pasa dentro.
Esto me recuerda a un libro, el
cual recomiendo encarecidamente a todo aquel que le guste darse cuenta de lo
que ocurre. Este libro es de George Orwell, 1984. Este libro cuenta como en una
sociedad absolutamente vigilada por el "Gran hermano", donde
todo lo que una persona pueda hacer se ve comprometida con si sigues o no las
normas impuestas por este, y la falsedad en la que viven cada uno de los
ciudadanos. Al terminar de leer este libro me hice una pregunta ¿Qué diferencia
hay entre este libro y la sociedad en la que vivimos actualmente? Sinceramente,
no creo que haya gran diferencia. No tenemos en la sociedad un ente poderoso
que nos diga que debemos hacer y como a cada momento del día, pero si nos vemos
alienados por ideas falsas de lo que ocurre a nuestro alrededor y la esperanza
que nos piden que pongamos en ellos, el gobierno, para poder sacarnos de este
agujero en el que, a base de robos, recortes y corrupción, nos han ido
hundiendo poco a poco.
Pero la pregunta fundamental por la
libertad, por lo que es, va a estar ahí siempre. Aunque creamos que somos
totalmente libres realmente no somos ni la mitad de libres de lo que somos
capaces de admitir. No hace falta más que ver como se nos a hecho creer que con
un trabajo, un salario y la posibilidad de poder consumir somos libres. Nos
encontramos que tenemos que trabajar ocho horas al día, que tenemos que
mantener un "estatus social" en el que debemos poder comprar todo lo
que se nos ponga ante los ojos. Vivimos para consumir, pero no para
"vivir", entendiendo este vivir como el acto de disfrutar de la vida
y de lo que ella conforma, es decir, las relaciones sociales. Estamos tan
ensimismados en nosotros mismos que no nos damos cuenta que, por medio de esta
alienación laboral, estamos perdiendo las relaciones que antaño se produjeron
entre las distintas poblaciones que conformaron, muchos años después, las
sociedades industrializadas y tecnológicas que conocemos.
Parece que no somos capaces de ver más allá, no podemos ver lo que ocurre fuera de la burbuja en la que nos encontramos, nos vemos encerrados en un círculo vicioso que ansía más de lo que tiene, por eso, cuando siempre queremos más y más, no vemos que nos estamos encerrando y nos estamos quedando ciegos. La sociedad industrializada nos ha hecho consumistas, hasta tal punto que no vemos los límites extremos a los que estamos llegando. Cada día hay más gente que se muere de hambre, gente pobre, que no tiene nada para vivir día a día. En cambio nosotros, los que vivimos en el "primer mundo" malgastamos nuestro tiempo y dinero en cosas innecesarias, absolutamente materiales. No somos capaces de ver más allá.
Dejando de lado esta cuestión,
también nos encontramos que la libertad puede ser de dos tipos, ya como lo
entendía Isaiah Berlin, filósofo alemán, que señala la importante diferencia
entre libertad positiva, siendo esta la libertad que podemos ejercer haciendo
uso de nuestro entendimiento, y la libertad negativa, la cual nos permite
ejercer nuestra voluntad independientemente de las consecuencias de nuestra
acción. Por ello hemos de ponerle límites a nuestra libertad, pero límites del
ámbito jurídico para evitar provocar algún tipo de daño irreversible, tanto a
nosotros mismos como a los demás.
Hay que tener
en cuenta que la libertad en este aspecto se toma desde el punto de vista de
las acciones que podamos realizar en cuanto que podemos hacer daño a los demás,
no que debamos sufrir una limitación de nuestra libertad en el ámbito de la
expresión y comunicación entre individuos así como de la información que
podamos recibir del exterior. Parece como que todo tiene que pasar
necesariamente por un filtro que decida si una cosa es buena o mala para los
ciudadanos. Pero ¿quiénes son esos filtradores que creen que tienen la
capacidad para decidir qué es lo mejor o lo peor para nuestro conocimiento?
A mi parecer, esta limitación de la información y de la expresión solo nos lleva a una alienación tal y como la describe Orwell, donde a cada uno de los individuos no les es permitido pensar por sí mismos, ni tan siquiera desviarse de las normas establecidas. Y al que se salía del esquema sencillamente se le “trataba” para reconducirlo. Como ya he dicho antes, esta historia no es tan ajena en cuanto a lo que es la sociedad tal cual como la conocemos. Ya lo dijo en su día Jean.Jacques Rousseau: “El hombre nace libre, pero por todas partes está encadenado”.
Ahora la
pregunta importante es ¿qué podemos hacer nosotros para cambiar esta condición
de libertad que nos ha sido impuesta? ¿Cuáles son las condiciones de
posibilidad que le quedan a la libertad, si es que le queda alguna? Pero estas cuestiones se plantearán en otro momento.



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