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miércoles, 26 de febrero de 2014

Si la vida te da palos...

Hace un mes más o menos comenzó en Ucrania toda esta batalla campal que vemos a día de hoy. Los gobiernos de los países no se están dando cuenta de la poca fiabilidad que transmiten hoy en día y que por cada mínimo error lo terminarán pagando caro. O por lo menos es lo que parece en Ucrania, que es de los pocos países donde la población sale a la calle y realmente consigue cambiar las cosas.

El vídeo que viene a continuación es una muestra de lo que está pasando en Ucrania y cómo los ciudadanos quieren que se dé a conocer a todo el mundo lo que ocurre para que seamos conscientes de que el Estado no es una instancia separada del pueblo, sino que el pueblo decide y determina quién y qué es el Estado. Por favor, compartid el vídeo. 


Me he puesto a pensar repetidas veces las razones por las cuales los españoles dejamos que las pocas personas que nos gobiernan pasen por encima de nosotros. Hobbes decía que el hombre era malo por naturaleza y que para poder estar en paz se juntaba en sociedad y delegaba en un soberano, un rey, un gobernador... el poder de gobernar sobre su persona para que así pueda garantizarle seguridad. Rousseau creía que el hombre era bueno por naturaleza y que en la sociedad donde se encontraba era lo que le corrompía y le convertía en lo que ahora es. Aristóteles dijo que el hombre era un “animal social”. ¿por qué simplemente limitarnos a obedecer lo que nos dictan las leyes cuando los que las dictaminan están robando y dañando cada vez más la sociedad? ¿Qué nos ocurre?

Parece que no somos capaces de darnos cuenta del problema en el que nos hemos metido. Se sucedieron muchas revueltas después de la revolución francesa de 1879, después de haber conseguido la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Pero lo más sorprendente de todo es que cada una de esas normas que se establecieron, cada uno de esos derechos se encuentran violados diariamente por las instancias gubernamentales de los países europeos y no europeos. 

Pero nuestro problema vamos a limitarlo sólo al ámbito europeo. ¿Vamos a permitir que nuestros derechos sean violados y arrasados de esta manera tan espantosa por el gobierno de los indecentes y corruptos políticos que, además, intentan hacernos creer que no han hecho nada malo?

Yo creo que ya es tiempo de cambiar esta percepción y ver la otra cara de la moneda, la de los ciudadanos que salimos a la calle y no nos callamos sobre lo que pensamos. Porque ellos no pueden quitarnos nuestro derecho a manifestarnos libremente, a quejarnos, a tomar nuestras propias decisiones.

Decía Kant, en su texto ¿Qué es la Ilustración?, que la sociedad tenía que salir de esa "minoría de edad". Y yo os pregunto ¿no es tiempo ya de salir de esa minoría, de dejar de permitir que otros se lleven los beneficios de nuestro trabajo, de ver como pisotean nuestros derechos a una sanidad y una educación pública y de calidad?

Por supuesto que es tiempo de salir de la minoría de edad para hacernos mayores y asumir lo que nos está pasando, estamos dejando que nos exploten sin poner ningún tipo de resistencia y esto ya no puede seguir así.

Por eso, si la vida te da palos, cógelos y haz fuego con ellos, construye un hogar, una escuela, un hospital. Construye la vida.


miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Qué es la libertad?


¿Qué es la libertad? Esta es una pregunta que hoy en día nos hacemos constantemente. Su definición dice que la libertad es el poder que tiene el ser humano para poder obrar según su propia voluntad, por lo que es responsable de sus actos. 

Pero, ¿vivimos de acuerdo a la libertad? o ¿creemos que vivimos de acuerdo a la libertad? Muchas veces podemos pensar que somos nosotros realmente libres para tomar nuestras propias decisiones, aunque esta situación no se da del todo en la sociedad actual en la que vivimos. Podría decir que una de las acepciones de la palabra libertad también está referida a la libertad de expresión y de información. ¿vivimos en una sociedad donde información y expresión van de la mano de la libertad o estos dos casos se nos dan con "cuentagotas"?

Lamentablemente, a mi parecer, estamos más en el segundo estado que en el primero. La información que nos llega de los medios de comunicación está tergiversada, nos cuentan una cosa que puede ser otra totalmente diferente, enmascaran la información para hacernos creer que todo va a ir a mejor, aunque esté muy claro hacia donde va la situación actual del país. Sin desviarme, continúo con la expresión; tampoco veo que haya libertad de expresión tal que cada uno pueda decir lo que piensa. No permiten que la gente se manifieste, que salgan a la calle, minimizan las movilizaciones con cifras ínfimas y estamos constantemente controlados a través de cualquier tipo de medio (televisión, periódicos, plataformas digitales, redes sociales...) todo ello para que nos puedan tener encerrados en un mundo que, aunque real pueda parecer, se cae a pedazos dejando ver entremedias que fuera todo es muy diferente de lo que pasa dentro.

Esto me recuerda a un libro, el cual recomiendo encarecidamente a todo aquel que le guste darse cuenta de lo que ocurre. Este libro es de George Orwell, 1984. Este libro cuenta como en una sociedad absolutamente  vigilada por el "Gran hermano", donde todo lo que una persona pueda hacer se ve comprometida con si sigues o no las normas impuestas por este, y la falsedad en la que viven cada uno de los ciudadanos. Al terminar de leer este libro me hice una pregunta ¿Qué diferencia hay entre este libro y la sociedad en la que vivimos actualmente? Sinceramente, no creo que haya gran diferencia. No tenemos en la sociedad un ente poderoso que nos diga que debemos hacer y como a cada momento del día, pero si nos vemos alienados por ideas falsas de lo que ocurre a nuestro alrededor y la esperanza que nos piden que pongamos en ellos, el gobierno, para poder sacarnos de este agujero en el que, a base de robos, recortes y corrupción, nos han ido hundiendo poco a poco.

Pero la pregunta fundamental por la libertad, por lo que es, va a estar ahí siempre. Aunque creamos que somos totalmente libres realmente no somos ni la mitad de libres de lo que somos capaces de admitir. No hace falta más que ver como se nos a hecho creer que con un trabajo, un salario y la posibilidad de poder consumir somos libres. Nos encontramos que tenemos que trabajar ocho horas al día, que tenemos que mantener un "estatus social" en el que debemos poder comprar todo lo que se nos ponga ante los ojos. Vivimos para consumir, pero no para "vivir", entendiendo este vivir como el acto de disfrutar de la vida y de lo que ella conforma, es decir, las relaciones sociales. Estamos tan ensimismados en nosotros mismos que no nos damos cuenta que, por medio de esta alienación laboral, estamos perdiendo las relaciones que antaño se produjeron entre las distintas poblaciones que conformaron, muchos años después, las sociedades industrializadas y tecnológicas que conocemos. 

Parece que no somos capaces de ver más allá, no podemos ver lo que ocurre fuera de la burbuja en la que nos encontramos, nos vemos encerrados en un círculo vicioso que ansía más de lo que tiene, por eso, cuando siempre queremos más y más, no vemos que nos estamos encerrando y nos estamos quedando ciegos. La sociedad industrializada nos ha hecho consumistas, hasta tal punto que no vemos los límites extremos a los que estamos llegando. Cada día hay más gente que se muere de hambre, gente pobre, que no tiene nada para vivir día a día. En cambio nosotros, los que vivimos en el "primer mundo" malgastamos nuestro tiempo y dinero en cosas innecesarias, absolutamente materiales. No somos capaces de ver más allá.

Dejando de lado esta cuestión, también nos encontramos que la libertad puede ser de dos tipos, ya como lo entendía Isaiah Berlin, filósofo alemán, que señala la importante diferencia entre libertad positiva, siendo esta la libertad que podemos ejercer haciendo uso de nuestro entendimiento, y la libertad negativa, la cual nos permite ejercer nuestra voluntad independientemente de las consecuencias de nuestra acción. Por ello hemos de ponerle límites a nuestra libertad, pero límites del ámbito jurídico para evitar provocar algún tipo de daño irreversible, tanto a nosotros mismos como a los demás.
Hay que tener en cuenta que la libertad en este aspecto se toma desde el punto de vista de las acciones que podamos realizar en cuanto que podemos hacer daño a los demás, no que debamos sufrir una limitación de nuestra libertad en el ámbito de la expresión y comunicación entre individuos así como de la información que podamos recibir del exterior. Parece como que todo tiene que pasar necesariamente por un filtro que decida si una cosa es buena o mala para los ciudadanos. Pero ¿quiénes son esos filtradores que creen que tienen la capacidad para decidir qué es lo mejor o lo peor para nuestro conocimiento?

A mi parecer, esta limitación de la información y de la expresión solo nos lleva a una alienación tal y como la describe Orwell, donde a cada uno de los individuos no les es permitido pensar por sí mismos, ni tan siquiera desviarse de las normas establecidas. Y al que se salía del esquema sencillamente se le “trataba” para reconducirlo. Como ya he dicho antes, esta historia no es tan ajena en cuanto a lo que es la sociedad tal cual como la conocemos. Ya lo dijo en su día Jean.Jacques Rousseau: “El hombre nace libre, pero por todas partes está encadenado”.

Ahora la pregunta importante es ¿qué podemos hacer nosotros para cambiar esta condición de libertad que nos ha sido impuesta? ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad que le quedan a la libertad, si es que le queda alguna? Pero estas cuestiones se plantearán en otro momento.